Convento de San Pedro

Fundado en origen por la reina Catalina de Lancaster en 1394 (esposa de Enrique II el Doliente) con bula de Benedicto XIII, el Papa Luna, las diferentes vicisitudes de la orden y la población y sobre todo, la aparición en escena de Santo Toribio de Mogrovejo, provocaron un giro de la institución y su renovación completa a finales del XVII.

El estudio del monumento se hace complicado, dado que un incendio en el siglo XV estuvo a punto de hacer desaparecer la institución y provocó la pérdida de una preciada documentación antigua.

Perteneciente a la rama femenina de la orden dominica, estamos ante una obra realizada en el tránsito de los siglos XVII y XVIII, bajo el mecenazgo del rey Carlos II, gracias a un impuesto extraordinario destinado, en principio, a la construcción de una iglesia sobre una casa solariega propiedad de la familia Mogrovejo.

La entrada al convento se realiza a través de una portada con arco de medio punto enmarcada por una disposición muy clasicista y elegante rematada con una hornacina que ubica una talla en piedra de San Pedro Mártir.

El acceso al templo se realiza por el lado del Evangelio a través de un hueco adintelado marcado con molduras clasicistas.

Obra destacada

Retablo Mayor

Monumento

Convento

Estilo

Clasicista
Catalogado

Propiedad

Congregación de Santa Clara

Datación

XVII – XVIII

Fundado en origen por la reina Catalina de Lancaster en 1394 (esposa de Enrique II el Doliente) con bula de Benedicto XIII, el Papa Luna, las diferentes vicisitudes de la orden y la población y sobre todo, la aparición en escena de Santo Toribio de Mogrovejo, provocaron un giro de la institución y su renovación completa a finales del XVII.

El estudio del monumento se hace complicado, dado que un incendio en el siglo XV estuvo a punto de hacer desaparecer la institución y provocó la pérdida de una preciada documentación antigua.

Perteneciente a la rama femenina de la orden dominica, estamos ante una obra realizada en el tránsito de los siglos XVII y XVIII, bajo el mecenazgo del rey Carlos II, gracias a un impuesto extraordinario destinado, en principio, a la construcción de una iglesia sobre una casa solariega propiedad de la familia Mogrovejo.

La entrada al convento se realiza a través de una portada con arco de medio punto enmarcada por una disposición muy clasicista y elegante rematada con una hornacina que ubica una talla en piedra de San Pedro Mártir.

El acceso al templo se realiza por el lado del Evangelio a través de un hueco adintelado marcado con molduras clasicistas.

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Su iglesia presenta una estructura simple de una sola nave, levantada en hormigón y ladrillo, cubierta con bóveda de cañón abierta con lunetos.

Se sitúa a los pies el preceptivo coro de clausura con sillería, bajo bóveda decorada con yeserías animadas con puntas de diamante. El espacio se cierra con reja del XVIII.

En la cabecera observamos un planteamiento espectacular con tres grandes retablos barrocos de mediados del XVIII, ricamente dorados. El central dedicado a San Pedro Mártir y santos de su orden. Los laterales son dos retablos idénticos. El del Evangelio se dedica al patrono de Mayorga, Santo Toribio y el opuesto al mártir y soldado romano San Nabor.

Dentro de la clausura se conservan algunas piezas como un retablo – relicario, varias esculturas, como un San Vicente Ferrer del XVIII, un relieve de un taller inglés y parte de las reliquias de Santo Toribio de Mogrovejo.

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